Rejuvenecimiento facial

No todos los rostros envejecen de la misma manera.

El rejuvenecimiento facial comienza por entender qué ha cambiado, dónde ha cambiado y por qué.

Una valoración anatómica permite decidir cuándo tiene sentido tratar la piel, recuperar volumen, reposicionar tejidos o combinar diferentes procedimientos.

El tratamiento viene después. Primero está el diagnóstico.

 

 

¿Qué cambia realmente cuando envejece el rostro?

El envejecimiento facial no consiste únicamente en la aparición de arrugas o en una pérdida de firmeza de la piel.

Con el paso del tiempo se producen cambios en diferentes niveles anatómicos. La piel modifica su calidad y elasticidad, los compartimentos grasos pueden perder volumen o cambiar de posición, los ligamentos que sostienen los tejidos modifican su capacidad de soporte y la estructura ósea también experimenta cambios progresivos.

Por eso, dos personas de la misma edad pueden presentar formas de envejecimiento completamente diferentes.

Piel

Pierde progresivamente elasticidad, colágeno y capacidad de regeneración, produciendo cambios en la textura, firmeza y calidad cutánea.

Ligamentos y tejido de soporte

Las estructuras que mantienen los tejidos en su posición también participan en el envejecimiento. Su modificación, junto con los cambios en los tejidos blandos, favorece la aparición de surcos y el descenso de determinadas áreas faciales.

Grasa facial

Los compartimentos grasos no envejecen todos de la misma manera. Algunas zonas pueden perder volumen mientras otras descienden o se acumulan, modificando las transiciones y los contornos del rostro.

Estructura ósea

El esqueleto facial también cambia con el tiempo. La remodelación ósea puede modificar algunos puntos de soporte y contribuir a los cambios que observamos en los tejidos que descansan sobre ellos.

El rostro envejece como un conjunto. Entender qué estructuras han cambiado es el primer paso para decidir cómo tratarlas.

El rostro no envejece por zonas aisladas

La mayoría de los cambios que asociamos al envejecimiento facial no dependen únicamente de la piel.

Con el paso del tiempo se producen modificaciones en diferentes niveles anatómicos. La piel cambia, los compartimentos grasos pueden perder volumen o desplazarse, los tejidos de soporte se modifican y el esqueleto facial experimenta un proceso progresivo de remodelación.

Estos cambios no ocurren de la misma manera ni al mismo ritmo en todas las personas. Por eso, la edad por sí sola aporta poca información sobre el tratamiento que puede necesitar un rostro.

Mirada

El aspecto cansado puede depender de los párpados, pero también de la posición de las cejas, el volumen periocular y la relación entre el párpado y la mejilla.

Tercio medio

Los cambios en las mejillas pueden modificar el volumen facial, las transiciones del párpado inferior y la percepción de determinados surcos.

Línea mandibular

La pérdida de definición mandibular puede estar relacionada con cambios en los tejidos del tercio medio e inferior, la distribución de la grasa y el descenso de los tejidos faciales.

Cuello

El cuello forma parte del equilibrio del tercio inferior del rostro. La piel, la grasa, el platisma y las estructuras profundas pueden participar en la pérdida de definición cervical.

La zona donde vemos el envejecimiento no siempre es la estructura que necesitamos tratar.

¿Qué ha cambiado en tu rostro?

El envejecimiento facial no se manifiesta igual en todas las personas.

Algunos pacientes comienzan a notar cambios alrededor de los ojos. Otros perciben una pérdida progresiva de definición mandibular, cambios en las mejillas o una menor definición entre la cara y el cuello.

Identificar qué ha cambiado y qué estructuras están detrás de ese cambio permite orientar el tratamiento de forma individual.

Mirada cansada

Exceso de piel en los párpados, bolsas, cambios de volumen alrededor de los ojos o descenso de las cejas pueden hacer que la mirada parezca más cansada incluso cuando no lo estamos.

Pérdida de volumen

Con el tiempo pueden aparecer hundimientos o perderse determinadas transiciones faciales. Sin embargo, no toda pérdida aparente de volumen necesita ser corregida añadiendo volumen.

Descenso de los tejidos

La pérdida de posición de los tejidos puede favorecer la aparición de surcos, modificar el contorno de las mejillas y producir acumulación de tejido en zonas más inferiores del rostro.

Pérdida de la deficinición de jowl

La aparición de jowls y la pérdida progresiva de continuidad de la línea mandibular son algunos de los cambios más característicos del envejecimiento del tercio inferior.

Cambios en el cuello

La acumulación de grasa, la laxitud de la piel, los cambios del platisma y otras estructuras profundas pueden modificar progresivamente el ángulo entre la mandíbula y el cuello.

Calidad de la piel

Textura, pigmentación, arrugas finas y pérdida de elasticidad forman parte del envejecimiento cutáneo y pueden necesitar un abordaje diferente al de los cambios estructurales.

Lo que ves en el espejo es el resultado. El diagnóstico consiste en entender qué lo está produciendo.

EL DIAGNÓSTICO ANTES QUE EL TRATAMIENTO

Antes de decidir cómo rejuvenecer un rostro es necesario entender qué ha cambiado y en qué nivel anatómico se encuentra el problema.

La valoración facial no consiste únicamente en observar arrugas o zonas concretas. Analizo el rostro en su conjunto para identificar cómo han cambiado sus tejidos, sus proporciones y la relación entre la cara y el cuello.

01 — PIEL

Valoro la calidad cutánea, elasticidad, textura, pigmentación y presencia de arrugas finas para determinar qué parte del envejecimiento corresponde a cambios superficiales.

02 — VOLUMEN

Analizo dónde se ha perdido volumen, dónde se ha desplazado y cómo han cambiado las transiciones entre las diferentes regiones del rostro.

03 — POSICIÓN DE LOS TEJIDOS

El descenso de los tejidos puede modificar las mejillas, profundizar determinados surcos y alterar progresivamente el contorno facial. Diferenciar entre pérdida de volumen y descolgamiento es fundamental para evitar tratamientos inadecuados.

04 — ESTRUCTURA Y PROPORCIONES

La estructura ósea y las proporciones iniciales condicionan cómo envejece cada rostro y qué modificaciones pueden resultar armónicas.

05 — CARA Y CUELLO

El tercio inferior no se analiza de forma aislada. La línea mandibular, la grasa cervical, el platisma y las estructuras profundas del cuello forman parte de una misma valoración.

06 — OBJETIVOS

Por último, el diagnóstico anatómico debe relacionarse con aquello que realmente preocupa al paciente. No todos los cambios necesitan ser tratados ni todos los pacientes buscan el mismo resultado.

El objetivo de la consulta no es decidir qué procedimiento hacer, sino comprender qué necesita realmente cada rostro.

¿Medicina o cirugía estética?

No existe una edad concreta a partir de la cual un rostro necesite cirugía, del mismo modo que no todos los signos de envejecimiento deben tratarse con procedimientos médicos.

La elección depende de qué estructura ha cambiado, cuánto lo ha hecho y qué resultado queremos conseguir.

Medicina estética

Puede ser adecuada cuando predominan cambios leves o moderados relacionados con la calidad de la piel, la actividad muscular o determinadas pérdidas de volumen.

 

Según cada caso, puede ayudar a:

Mejorar la calidad y textura de la piel.

Suavizar determinadas arrugas de expresión.

Recuperar volúmenes seleccionados.

Mejorar algunas proporciones faciales.

Complementar y mantener determinados resultados quirúrgicos.

 

El objetivo no debería ser añadir volumen de forma sistemática, sino utilizar cada tratamiento allí donde realmente puede aportar un beneficio.

Cirugía estética

Cuando el envejecimiento produce cambios estructurales más importantes, determinados problemas no pueden corregirse adecuadamente actuando únicamente sobre la piel o añadiendo volumen.

El descenso de los tejidos, el exceso cutáneo de los párpados, la pérdida marcada de definición mandibular o determinados cambios del cuello pueden requerir procedimientos capaces de actuar directamente sobre las estructuras responsables.

En estos casos, la cirugía permite reposicionar, retirar o modificar tejidos según el problema anatómico identificado.

Y ¿se pueden combinar?

 

Sí. Medicina estética y cirugía no son tratamientos excluyentes.

En algunos pacientes la cirugía corrige los cambios estructurales mientras determinados tratamientos médicos permiten actuar sobre aspectos que la cirugía no pretende resolver, como la calidad cutánea, pequeñas pérdidas de volumen o determinados signos de expresión.

Un relleno no sustituye a una cirugía cuando existe un descenso real de los tejidos. Y una cirugía tampoco sustituye a un tratamiento destinado a mejorar la calidad de la piel.

La clave está en utilizar cada herramienta para aquello que realmente puede corregir.

¿Qué tratamiento puede necesitar mi rostro?

No existe un único tratamiento de rejuvenecimiento facial.

La elección depende de las estructuras que han cambiado y de los objetivos de cada paciente. En ocasiones es suficiente actuar sobre una zona concreta; en otras, diferentes cambios forman parte de un mismo proceso y conviene plantearlos de manera conjunta.

Mirada

El aspecto cansado puede estar relacionado con exceso de piel, bolsas, cambios de volumen o descenso de la ceja.

Dependiendo de su origen, pueden plantearse procedimientos como la blefaroplastia superior o inferior, la elevación de cejas o la cantopexia, de forma aislada o combinada.

Tercio medio y volumen

La pérdida de volumen y el descenso de los tejidos de la mejilla pueden modificar las proporciones faciales y la transición entre el párpado inferior y el tercio medio.

Según el problema predominante, el tratamiento puede incluir lipofilling, reposición selectiva de volumen o técnicas de reposicionamiento del tercio medio facial.

Óvalo facial y línea mandibular

Cuando existe descenso de los tejidos, pueden aparecer jowls y perderse progresivamente la definición de la línea mandibular.

El grado y distribución de estos cambios determinarán si puede plantearse un tratamiento limitado o si resulta más adecuado actuar sobre planos profundos mediante técnicas de lifting facial.

Cuello

La pérdida del contorno cervical puede depender de la piel, la grasa, el platisma y otras estructuras profundas.

El tratamiento debe adaptarse a los componentes presentes y puede realizarse de manera aislada o formando parte de un rejuvenecimiento cervicofacial.

Piel y calidad de los tejidos

Textura, pigmentación, arrugas finas y otros cambios superficiales requieren un enfoque diferente al de la pérdida de posición de los tejidos.

La medicina estética y los tratamientos regenerativos pueden utilizarse de forma aislada en cambios iniciales o como complemento de determinados procedimientos quirúrgicos.

No se trata de elegir un procedimiento de una lista. Se trata de identificar qué cambios merece la pena tratar y seleccionar la herramienta adecuada para cada uno.

Cuando el envejecimiento es estructural

LIFTING DEEP PLANE

El paso del tiempo produce cambios del rostro que dejan de depender principalmente de la piel o de la pérdida de volumen y aparecen como consecuencia del descenso de los tejidos faciales y la modificación de sus estructuras de soporte.

Puede manifestarse como pérdida de definición de la línea mandibular, aparición de jowls, descenso de la mejilla o cambios en la transición entre la cara y el cuello.

En estos casos, añadir volumen o actuar únicamente sobre la superficie puede no corregir adecuadamente el problema anatómico.

El lifting Deep Plane permite trabajar en planos profundos del rostro para liberar y reposicionar los tejidos que han descendido, buscando recuperar determinadas relaciones anatómicas sin depender de una tensión excesiva sobre la piel.

No todos los pacientes con signos de envejecimiento necesitan un Deep Plane. Su indicación depende del grado y distribución del descenso, la anatomía de cada rostro y los objetivos del paciente.

La cuestión no es cuándo hacer un lifting, sino cuándo el problema que queremos corregir necesita realmente un reposicionamiento de los tejidos.

UN RESULTADO NATURAL EMPIEZA POR SABER QUÉ NO CAMBIAR

Rejuvenecer un rostro no significa intentar devolverlo a una edad determinada.

El objetivo es corregir aquellos cambios que alteran su equilibrio, respetando los rasgos, las proporciones y la expresión que hacen reconocible a cada persona.

Respetar la identidad

 

Un buen resultado no debería imponer una forma de rostro determinada. La planificación parte de la anatomía de cada paciente y de aquello que realmente desea mejorar.

Corregir sin sobrecorregir

 

Más tratamiento no significa necesariamente un mejor resultado. Añadir demasiado volumen, tensar en exceso los tejidos o intentar eliminar cada signo de envejecimiento puede alejar el resultado de la naturalidad.

Pensar también en el futuro

 

El rostro continuará envejeciendo después de cualquier tratamiento.

Por eso, además del resultado inicial, considero importante que las decisiones tomadas sean coherentes con la anatomía y permitan que el rostro continúe evolucionando de una forma natural con el paso del tiempo.

El objetivo no es que un rostro parezca tratado. Es que siga pareciendo el mismo rostro, pero en una versión más descansada y equilibrada.

Conoce a tu cirujano

“El diagnóstico, planificación y tratamiento serán realizados personalmente por el Dr. Joaquín Lora.”

cirugía estética facial en Sevilla

Especialista en Otorrinolaringología y Cirugía Facial, con formación específica en cirugía funcional, estética y rejuvenecimiento facial.

"La técnica es importante. El criterio para decidir cuándo utilizarla lo es aún más."

Etapas

01

Primera consulta

02

Estudio anatómico

03

Plan quirúrgico personalizado

 

04

Cirugía

05

Seguimiento personal

"Mi objetivo no es cambiar tu rostro. Es ayudarte a recuperar una versión más descansada, armónica y natural de ti mismo."

FAQ sobre rejuvenecimiento facial

El primer paso es entender cómo ha envejecido tu rostro.

Dos personas de la misma edad pueden presentar cambios completamente diferentes y necesitar tratamientos distintos.

Una valoración facial permite identificar qué estructuras han cambiado, cuáles están produciendo aquello que te preocupa y qué opciones tienen sentido en tu caso.

No siempre es necesario tratar todo lo que ha cambiado. Y no siempre el tratamiento más complejo es el más adecuado.

La técnica viene después. Primero está el diagnóstico.

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